
Por mi parte, pasé la tarde con unos amigos en un barbeque organizado en la playa que queda justo en la orilla opuesta del harbour de Wellington. Barbeque y potluck era la consigna, que en criollo nuestro sería: asado (cocinado con gas!) y cada uno trae algo para compartir. Rico todo aunque con bastante nostalgia de los asados a lo argentino.
Luego de la alimentación tranquila sentados en el pasto, algunos, aprovechando la ocasión trataron de pescar algo. Sin mucha suerte según supe luego.
Del otro lado del harbour, cerca a la ciudad, se dió lugar un show de fuegos artificiales a todo dar. Aunque estaban bastante lejos se podía apreciar los colores iluminando la noche. Todos sincronizados siguiendo con bastante prolijidad una obra musical clásica que pasaban por una FM.
Para terminar la noche, un fogón con leña y humo de verdad. Algunos no tan habituados al espectáculo sentados alrededor para calentarse y dejarse hipnotizar por el fuego.
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