Este año tuve el privilegio de participar de la muestra de fin de año de Folklore en Movimiento.
La muestra no fue un show de talento y técnica, sino mas bien fue la participación de todos los alumnos en forma comunitaria para lograr algo en conjunto donde cada uno aportó su vivencia con la música. Nos salimos de los cánones tradicionales del folklore en la interpretación, sin embargo, gracias a Ariel por su conducción, buscamos mostrar como el folklore nos emociona y nos hace disfrutar. Ya no juega la perfección como algo que lograr sino la dedicación y reverencia a expresar y permitir expresar al otro su vivencia con la música.
Para Ariel nuestro maestro y amigo, muchas gracias por tu dedicación a llevarnos con paciencia por el Movimiento del Folklore.
Aquí van algunas fotos hechas por un amigo que intentan reflejar algo de la experiencia:
Y les dejo la letra de una canción que resume lo que me inspira a danzar, danzar para el Señor de la Danza.
Dancé en la mañana cuando el mundo nació
Y dancé en las estrellas, la luna y el sol
Descendí de los cielos y en la tierra dancé
En un pesebre comencé
Ven tu conmigo a danzar
Pues el Señor de la danza soy
Dondequiera esté, allí también estoy
En la danza yo te quiero guiar
Para el fariseo y el escriba dancé
No quisieron danzar cuando yo los invité
Y llamé a pescadores, a Jacobo y a Juan,
La danza pudo continuar.
Dancé en un sábado y a un cojo sané
Me azotaron, me hirieron colgándome al fin
Y dancé aquel viernes las tinieblas sin par,
En una cruz para morir.
Mi cuerpo enterraron como último adiós,
Y pensaron así, ya la danza terminó
Pero yo soy la Vida y la resurrección
Yo soy la danza y aquí estoy
En los corazones de los hombres entré
Pues la danza soy y nunca moriré
Viviré con ustedes si es que viven en mí,
En danza que no tiene fin
viernes, diciembre 18, 2009
martes, diciembre 08, 2009
El patio
El patio de los amigos que nos recibieron tan hospitalarios es amplio y comunitario. Poblado de muchos algarrobos para al menos dar un poco de alivio de sombra en los días calurosos. Además de proveer sombra estos árboles también ofrecen su fruto en vainas. Su sabor es dulzón y dicen que es muy nutritivo y que se pueden preparar varios alimentos con su harina extraída.
La basura que es de origen vegetal generalmente se junta en montoncitos y se quema lentamente.
Una de las casas en el patio, construida con elementos mas tradicionales. De adobes de barro en una de sus lados con estructuras de troncos. Alfredo su dueño dice que el solo se la construyo y lo dice con mucha modestia, modestia clara de un hombre trabajador que siempre esta ocupando haciendo algo.
Una de las gallinas ocupantes del patio con todos sus pichones siguiendola. No sé cual es el fin último de estas aves, tampoco pregunté mucho. Solo sé que los alimentan a grano de maiz.
Un polluelo bebiendo un poco de agua en un típico día caluroso
Don gallo. Duerme en las ramas de un algarrobo. Era la primera vez que veía algo así. Después me enteré de que los gallos duermen arriba en los árboles y las gallinas quedan abajo cuidando de los polluelos. Una sociedad diferente por lo visto.
Don sapo en su salida nocturna. La noche es el único momento en que la temperatura baja un poquito y los sapos salen a refrescarse en cualquier lugar que tenga al menos algo de humedad.
Una flor efímera. La flor de esta especie de cactu dura lo que un día. Una combinación interesante de espinas y pétalos frágiles.

El sol está bajando y los contrastes entre las nubes empiezan a aumentar.

Los atardeceres en el Potrillo eran dramáticos, como este. Pocos minutos para reflejar lo intenso del final de un día
La basura que es de origen vegetal generalmente se junta en montoncitos y se quema lentamente.
El sol está bajando y los contrastes entre las nubes empiezan a aumentar.
Los atardeceres en el Potrillo eran dramáticos, como este. Pocos minutos para reflejar lo intenso del final de un día
viernes, diciembre 04, 2009
Conociendo los alrededores
La feria semanal
Una vez por semana llegan los feriantes al Potrillo para ofrecer sus productos, de todo un poco. Ropa, verduras, comestibles, comidas hechas ahí mismo, charlas, novedades de otros lugares.
La gente del Potrillo es mas bien multicultural. La mayoría son Wichís, luego estan aquellos que no lo son como ser criollos locales, bolivianos, paraguayos e indígenas de otras etnias como los chulupís.
Salimos a caminar casi a mediodía, el calor abrumador y el viento levantando polvareda. Dificil soportar ambas cosas al mismo tiempo excepto para los del lugar.
Un puesto de pollos a la brasa. Como es mediodía la gente va aproximandose para ver que tan listos estan. Con todo el viento dando vueltas cualquier comida queda sazonada además con tierrita seca del lugar. El dicho que los wichis tienen al respecto dice algo así: "fuimos hechos y formados con tierra así que cual es el problema de tenerla también en los alimentos"
Una costumbre que tienen es almorzar en cualquier lugar, siempre y cuando esté a buen reparo. La sombra de unos algarrobos vienen muy bien para esta familia al costado del camino. Algunas mesas improvisadas, pocas sillas y compartiendo lo que hayan conseguido.
El hospital del Potrillo. Fue construido hace pocos años y siempre trabaja a su capacidad total. Cuando hicimos la visita para conocer y charlar con alguno de los médicos nos atendió muy amable y brevemente la misma directora. Los otros médicos estaban haciendo su recorrido por los alrededores del pueblo. Al parecer este hospital es el único en muchos kilómetros a la redonda.
Pasamos también cerca de la escuela primaria, que también esta cerca de la secundaria. En la foto una de las aulas temporarias donde los alumnos reciben también el alimento del mediodía.
La planta potabilizadora de agua.
Esta planta abastece a todo El Potrillo, además hay varios camiones cisternas que transportan el agua producida aquí para llevarla hasta parajes alejados. El agua se extrae de un pozo a mas de 400mts de profundidad. El agua en sabor es mas bien salada. Algunos piensan que por beber esta agua mucha gente del lugar está teniendo problemas de cálculos en riñones y vesícula.
El agua producida en esta planta es la única fuente. En temporada seca no hay otra fuente de agua y tampoco ríos.
El territorio original de esta comunidad Wichí estaba originalmente a las orillas del Pilcomayo a unos pocos kilómetros del pueblo actual. A raíz de un gran desborde del Pilcomayo a mediados de los '80 y otras posteriores inundaciones, la comunidad entera tuvo que desplazarse tierra adentro lejos del río donde las condiciones de vida son mas duras y los recursos naturales mas difíciles de conseguir. Antes esta comunidad bebía el agua del río y se alimentaba de los peces y mariscos producidos ahí. Hoy, tratan de adaptarse a sus nuevas condiciones recordando las bondades de vivir cerca del río aunque al mismo tiempo con un temor de que tal vez un día el Pilcomayo otra vez se desborde y los obligue a desplazarse otra vez.
El frente de la iglesia anglicana que estuvimos visitando. Las ventanas son hojas rústicas de madera sin vidrios.
Y la antena para telefonía celular. Esto hace que al menos el remoto lugar del Potrillo sea accesible por celular.
Una vez por semana llegan los feriantes al Potrillo para ofrecer sus productos, de todo un poco. Ropa, verduras, comestibles, comidas hechas ahí mismo, charlas, novedades de otros lugares.
La gente del Potrillo es mas bien multicultural. La mayoría son Wichís, luego estan aquellos que no lo son como ser criollos locales, bolivianos, paraguayos e indígenas de otras etnias como los chulupís.
Esta planta abastece a todo El Potrillo, además hay varios camiones cisternas que transportan el agua producida aquí para llevarla hasta parajes alejados. El agua se extrae de un pozo a mas de 400mts de profundidad. El agua en sabor es mas bien salada. Algunos piensan que por beber esta agua mucha gente del lugar está teniendo problemas de cálculos en riñones y vesícula.
El agua producida en esta planta es la única fuente. En temporada seca no hay otra fuente de agua y tampoco ríos.
El territorio original de esta comunidad Wichí estaba originalmente a las orillas del Pilcomayo a unos pocos kilómetros del pueblo actual. A raíz de un gran desborde del Pilcomayo a mediados de los '80 y otras posteriores inundaciones, la comunidad entera tuvo que desplazarse tierra adentro lejos del río donde las condiciones de vida son mas duras y los recursos naturales mas difíciles de conseguir. Antes esta comunidad bebía el agua del río y se alimentaba de los peces y mariscos producidos ahí. Hoy, tratan de adaptarse a sus nuevas condiciones recordando las bondades de vivir cerca del río aunque al mismo tiempo con un temor de que tal vez un día el Pilcomayo otra vez se desborde y los obligue a desplazarse otra vez.
martes, diciembre 01, 2009
A quienes conocimos
La noche del mismo día que llegamos al Potrillo entregamos las biblias y material que llevamos desde Buenos Aires.
Cada noche, la iglesia anglicana tiene un servicio. No tiene un horario fijo de inicio. En algún momento el pastor toca la campana y todos los del lugar, al menos los que escuchan el sonido de la campana, saben que se reunirán todos en la iglesia para orar, cantar alabanzas y compartir.
El agradecimiento de los hermanos en palabras y acciones fue generoso por mucho mas de lo que nosotros quisimos ser.

La forma en que expresan su agradecimiento es muy cálido. Y para eso no hablan mucho, ni fuerte, solo lo que ellos creen necesario y apropiado. Y aún así sus acciones son mas elocuentes que sus palabras.
El pastor Donoso, que hace honor a su nombre. Un hombre de varios dones, humilde y comprometido con Dios. Fue muy rico conocer su perspectiva de la vida de su comunidad como hombre de experiencia. Alguien de quien se puede aprender mucho.
El grupo musical jóven. Creativos para adaptar distintos estilos de música en algo que a ellos les gusta. Me pareció que la gran mayoría de los que conocimos estaba involucrado en la música ya sea cantando o tocando un instrumento. Tal vez sea la música el lenguaje con el cual buscan comunicar en forma mas universal sus vivencias, su perspectiva de la vida.
Una de las hermosas sonrisas que nos observaba cada día. Tímida tal vez porque nos escuchaba hablar en español. Hubiera querido saber algunas palabras al menos en lengua Wichí. Para saludar: Amtena!
A la sombra liviana de los algarrobos, de mañana cuando el sol no azota todavía se puede compartir unos tererés.
Cada noche, la iglesia anglicana tiene un servicio. No tiene un horario fijo de inicio. En algún momento el pastor toca la campana y todos los del lugar, al menos los que escuchan el sonido de la campana, saben que se reunirán todos en la iglesia para orar, cantar alabanzas y compartir.
El agradecimiento de los hermanos en palabras y acciones fue generoso por mucho mas de lo que nosotros quisimos ser.
La forma en que expresan su agradecimiento es muy cálido. Y para eso no hablan mucho, ni fuerte, solo lo que ellos creen necesario y apropiado. Y aún así sus acciones son mas elocuentes que sus palabras.
domingo, noviembre 29, 2009
Yendo de Ing. Juarez a El Potrillo
El escorpio
Este colectivo es uno de los pocos transportes públicos que van de Juarez a El Potrillo. Recorre unos 100Km de camino de tierra cruzando el monte hasta unos pocos kilómetros del río Pilcomayo. Si bien no es una gran distancia, el viaje dura unas 4 horas. Un poco se debe esto a las paradas. En ciertos casos el colectivo dejaba la ruta para acercarce a las viviendas mismas de los lugareños. Un servicio completo. Como este colectivo es para mucha gente el único medio de transporte, el chofer ayuda con la carga y descarga de equipajes, desde bolsos de mano hasta bolsas de cemento, alimento para ganado, etc. Todavía me queda grabada la buena disposición del chofer para ayudar a cada uno de sus pasajeros, digno de mencionar.
El camino ese día estaba en buenas condiciones gracias a la ausencia de lluvias, de otra forma el camino no se puede usar.

Un pasajero joven, muy acostumbrado al viaje. Afuera y adentro la temperatura andaría por los 40 grados, muy normal por esos lados.
Dentro del escorpio. Es un colectivo reciclado y mantenido constantemente por un buen mecánico seguramente.

Una parada en el camino. El calor de mediodía cansa a todos, entonces está esta parada a mitad de camino para estirar los pies. Posiblemente la señora que cuida el puesto tiene algunas cositas para vender al viajero, agua, comida.

Un poco de refresco y toilettes naturales.

Una casita al frente de la parada del colectivo

Un paisano, al parecer criollo, esta preparando su caballo para cabalgar.

Todos de vuelta a los asientos del colectivo para seguir viaje.

Los tanques de la petrolera.
Cerca de la comunidad esta una central, depósito de petroleo al parecer. Al rededor de este depósito estan desparramados por la zona varios pozos de petróleo.

El parque con juegos seguramente por la petrolera. Interesante ver que el lugar está publico, no hay niños jugando en ellos.
Se me ocurre que una de las razones para que esta zona esté mas habitada y desarrollada es por la presencia de la petrolera.
Este colectivo es uno de los pocos transportes públicos que van de Juarez a El Potrillo. Recorre unos 100Km de camino de tierra cruzando el monte hasta unos pocos kilómetros del río Pilcomayo. Si bien no es una gran distancia, el viaje dura unas 4 horas. Un poco se debe esto a las paradas. En ciertos casos el colectivo dejaba la ruta para acercarce a las viviendas mismas de los lugareños. Un servicio completo. Como este colectivo es para mucha gente el único medio de transporte, el chofer ayuda con la carga y descarga de equipajes, desde bolsos de mano hasta bolsas de cemento, alimento para ganado, etc. Todavía me queda grabada la buena disposición del chofer para ayudar a cada uno de sus pasajeros, digno de mencionar.
El camino ese día estaba en buenas condiciones gracias a la ausencia de lluvias, de otra forma el camino no se puede usar.
Un pasajero joven, muy acostumbrado al viaje. Afuera y adentro la temperatura andaría por los 40 grados, muy normal por esos lados.
Una parada en el camino. El calor de mediodía cansa a todos, entonces está esta parada a mitad de camino para estirar los pies. Posiblemente la señora que cuida el puesto tiene algunas cositas para vender al viajero, agua, comida.
Un poco de refresco y toilettes naturales.
Una casita al frente de la parada del colectivo
Un paisano, al parecer criollo, esta preparando su caballo para cabalgar.
Todos de vuelta a los asientos del colectivo para seguir viaje.
Los tanques de la petrolera.
Cerca de la comunidad esta una central, depósito de petroleo al parecer. Al rededor de este depósito estan desparramados por la zona varios pozos de petróleo.
El parque con juegos seguramente por la petrolera. Interesante ver que el lugar está publico, no hay niños jugando en ellos.
Se me ocurre que una de las razones para que esta zona esté mas habitada y desarrollada es por la presencia de la petrolera.
sábado, noviembre 28, 2009
En la ruta Buenos Aires - El Potrillo
El viaje desde la terminal de Retiro en Buenos Aires hasta la parada del Potrillo en total nos llevó dos días.
Salimos a eso de las 5pm de sábado y llegamos a capital de Formosa a la mañana siguiente. En la ruta, a la altura de Chaco entramos a la zona de lluvia intensa hasta que llegamos a Formosa capital. Ahí esperamos el próximo micro que nos haría cruzar la provincia de Formosa a lo largo, unas 8 horas de viaje hasta llegar a Ingeniero Juarez, la última ciudad antes de cruzar hacia Salta.
En el camino hacia Juarez salimos con lluvia y truenos, tan fuerte era la tormenta que el agua se filtraba dentro del micro por el techo. A la tarde, todavía en viaje por la ruta ya la geografía y el clima eran distintos. Y cuando llegamos a Juarez el clima era caluroso y sin lluvia.
Juarez es una pequeña ciudad de unos 20.000 habitantes (según el chofer del remis) En crecimiento y multicultural ya que conviven criollos, wichis, bolivianos y paraguayos. Pienso que esto debe ser por estar cerca de las fronteras.
En esa ciudad pasamos la noche para esperar el único colectivo diario que nos llevaría al día siguiente a El Potrillo.
Salimos a eso de las 5pm de sábado y llegamos a capital de Formosa a la mañana siguiente. En la ruta, a la altura de Chaco entramos a la zona de lluvia intensa hasta que llegamos a Formosa capital. Ahí esperamos el próximo micro que nos haría cruzar la provincia de Formosa a lo largo, unas 8 horas de viaje hasta llegar a Ingeniero Juarez, la última ciudad antes de cruzar hacia Salta.
En el camino hacia Juarez salimos con lluvia y truenos, tan fuerte era la tormenta que el agua se filtraba dentro del micro por el techo. A la tarde, todavía en viaje por la ruta ya la geografía y el clima eran distintos. Y cuando llegamos a Juarez el clima era caluroso y sin lluvia.
Juarez es una pequeña ciudad de unos 20.000 habitantes (según el chofer del remis) En crecimiento y multicultural ya que conviven criollos, wichis, bolivianos y paraguayos. Pienso que esto debe ser por estar cerca de las fronteras.
En esa ciudad pasamos la noche para esperar el único colectivo diario que nos llevaría al día siguiente a El Potrillo.
El atardecer en Juarez y Thedy compañero de viaje:
Un cardenal tratando seguramente de refrescarse en un charco en el hospedaje:
viernes, noviembre 27, 2009
Visita a la comunidad Wichí en El Potrillo
La semana pasada (14 - 21/Nov) Visitamos la comunidad Wichí en El Potrillo, Formosa, Argentina.
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La propuesta del viaje era entregar Biblias en lengua Wichí y Español en la comunidad Wichí del Potrillo, en este caso la iglesia Anglicana La Santa Trinidad. Mi rol fue principalmente ayudar con el transporte del material y acompañar a Thedy, amigo de la Iglesia Puente de Vida.
Por mi parte, siempre quise visitar alguna de las comunidades indígenas del norte y hasta ahora no se había presentado una oportunidad tan clara para ir para allá.
Me impactó mucho la forma en que fuimos bienvenidos y recibidos por la familia del pastor y por la gente que ibamos conociendo en los pocos días que estuvimos. Si bien el clima es abrumador y las necesidades son muchas entre ellos, se puede percibir que es un pueblo con esperanza que está buscando como salir adelante, y eso es muy inspirador para cualquiera que visite esa comunidad.
Iré contando en posteriores posts un poco los pensamientos que me surgen y narrando algunas de las cosas de este viaje, que tuvo buenos momentos de aventura también.
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La propuesta del viaje era entregar Biblias en lengua Wichí y Español en la comunidad Wichí del Potrillo, en este caso la iglesia Anglicana La Santa Trinidad. Mi rol fue principalmente ayudar con el transporte del material y acompañar a Thedy, amigo de la Iglesia Puente de Vida.
Por mi parte, siempre quise visitar alguna de las comunidades indígenas del norte y hasta ahora no se había presentado una oportunidad tan clara para ir para allá.
Me impactó mucho la forma en que fuimos bienvenidos y recibidos por la familia del pastor y por la gente que ibamos conociendo en los pocos días que estuvimos. Si bien el clima es abrumador y las necesidades son muchas entre ellos, se puede percibir que es un pueblo con esperanza que está buscando como salir adelante, y eso es muy inspirador para cualquiera que visite esa comunidad.
Iré contando en posteriores posts un poco los pensamientos que me surgen y narrando algunas de las cosas de este viaje, que tuvo buenos momentos de aventura también.
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