Un poco de Diente de León o Dandelions
El puerto de Nelson en un día increíble, a lo lejos los alpes del sur. Estas fotos las hice en Verano, ahora en invierno esas montañas del fondo estan pintadas con nieve
Luego tomamos el mismo colectivo que nos trajo. Me pregunto si los que diseñaron ese colectivo tendrían idea de cuan útil terminaría siendo a las comunidades wichís en medio del monte chaqueño.
Nos despedimos con oraciones y buenos deseos. Solo Dios sabe cuando volveremos a vernos para seguir charlando de las cosas que tenemos en común y de historias y de sueños.
La vuelta fue tan polvorienta como la ida, pero esta vez gracias a nuestros hermanos wichis teníamos dos botellas de hielo cada uno para paliar un poco los tal vez 40 grados de la tarde. El colectivo antes de llegar a cada paraje disminuía velocidad y tocaba bocina; de esta forma los paisanos tenían tiempo para apurarse y tomar el colectivo.
Hicimos noche en Ingeniero Juarez en casa de una familia de origen Wichí que nos ofreció su mejor techo.
Gracias a Dios, esa noche llegó la lluvia esperada con tormenta de truenos y relámpagos. Nos enteramos luego que la lluvia continuó. Que la temperatura mejoró aunque esto trajo también que el camino principal quede inútil para transitar; lo cual origina penurias para los pobladores del Potrillo que tienen que viajar por necesidad.
Algo en especial que recuerdo de esa noche fuer el aroma tranquilizador y refrescante del palo santo. En el patio de la casa había una carpintería y gran cantidad de esta madera preciosa que impreganaba todo con ese perfume tan natural y pacificador.
Quiera Dios que algún día, en nuestra Argentina estas distancias se hagan mas cortas y al mismo tiempo crezca el respeto a nuestras culturas indígenas. Que estas comunidades ignoradas encuentren su lugar en nuestra sociedad, para que ellos también tengan algo para aportar a nuestra sociedad tan huérfana en valores como respeto, humildad y honestidad.

